El mes de Iyar

El mes de Iyar, como indican nuestros sabios, es auspicioso para la curación de las enfermedades. Su propio nombre lo indica: Las letras de su nombre en hebreo coinciden con las iniciales del versículo que dice: “Yo Soy Di-s, tu Sanador” (Aní Hashem Rofeja).

Diariamente llegaban cientos de cartas al Rebe solicitando consejo y bendición por asuntos de salud. Que ocurrieran milagros es indiscutible. Pero el Rebe no quería crear una religión en torno a curas milagrosas. En casi todas las respuestas incluía consejos prácticos sugiriendo a la gente una senda espiritual junto con una sabia orientación médica:

Cuatro consejos para la curación:

1. Encuentra un buen médico y sigue su consejo. 

2. Rechaza todo pensamiento sobre la enfermedad. Piensa exclusivamente en términos de salud.

3. Refuerza tu confianza en el Médico de Toda Carne, sabiendo que Él te sanará de la manera que Le parezca adecuado.

4. Incrementa tu estudio de la luz interior de la Torá.

Vegetarianos y Sacrificios

Pregunta:

Soy vegetariano. Estoy teniendo problemas leyendo sobre los sacrificios en el Templo y armonizándolo con mi punto de vista. Podrías ayudarme con esto?

Respuesta:

Veo cual es tu dilema, pero como vegetariano y amante de animales, deberías apreciar la idea de los sacrificios más que cualquiera. Aquí el por qué:

El Templo transformó el comer carne en una experiencia significativa. En una comida que te hace una mejor persona. No era como comer una hamburguesa para el almuerzo.

El individuo sabía lo que significaba para la carne llegar a su plato. El veía el faenado y junto con ello los cánticos y plegarias de los Levitas. Lo más importante eran los pensamientos de arrepentimiento al traer la ofrenda. Sin tal reflexión, el sacrificio no tenía significado.

La Tora reconoce que comer carne se trata de algo serio. No es sólo otra comida. Después de todo, si fuera sólo para llenarse el estómago, hay muchos otros alimentos que pueden servir para eso sin tener la necesidad de matar a un ser viviente. Comer carne por lo tanto, lleva consigo un sentido más elevado de responsabilidad.

El cordero que ves en la sección de los refrigeradores, vienen de la ofrenda Pascal. 

Hoy en día, carne o no carne, nuestra mesa está en lugar del altar. Teniendo invitados, disfrutando de la comida de Shabat, también nosotros podemos transformar nuestra comida en un experiencia sagrada.

Por: Ysroel Cotlar

Me pasa la Sal por favor

Sentirse espiritual en Iom Kipur es sencillo. Ninguna comida, ningún negocio, ninguna relación conyugal, y largas horas de rezo en la sinagoga conducen a intensas sensaciones angélicas. No es extraño que tantas religiones valoren el ascetismo, exigiendo alejarse por completo de las tentaciones terrenales. Las largas horas de meditación, el ayuno y la vida en un monasterio aislado, son el camino más seguro hacia una vida de espiritualidad.

La Torá, sin embargo, tiene una perspectiva muy diferente. La porción semanal comienza con la mención de la muertes de Nadav y Avihu, un castigo por su decisión de permanecer espirituales. Di-s quiere que caminemos por una cuerda floja. Quiere que nos casemos, que vayamos a trabajar y que comamos las abundantes comidas del Shabat y de las festividades, y que en ese mismo momento estemos en la cima de la espiritualidad y la santidad. Una tarea dificil. ¿Cómo se vive simultáneamente en dos mundos contradictorios: el mundo del espíritu y el mundo de lo material?

Cada mitzvá está compuesta por un cuerpo y un alma. El cuerpo es el acto físico que se nos ordena hacer, o evitar. El alma es la lección que imparte la mitzvá, su mensaje que debemos implementar en nuestras vidas. La prohibición de consumir sangre, que también se discute en la Parashá de esta semana, así como el proceso de su eliminación, nos enseña una poderosa lección sobre el enfoque de nuestra relación con el mundo. No siempre podemos lidiar con lo Divino, o incluso con la “humanidad”. También tenemos que lidiar con los aspectos “animalísticos”, completamente no espirituales, de la vida cotidiana. El consumo de carne animal es una metáfora de estos momentos del día. La sangre representa calor, vida y pasión. La Torá nos ordena eliminar toda la “sangre” de nuestras actividades mundanas: ser parte en el mundo, pero sin demasiado entusiasmo. ¿Cómo es posible esto? A través de la sal. La sangre se elimina de la carne mediante un proceso de salado. La Torá describe el pacto entre Di-s y su nación como un “pacto de sal”. Los comentaristas explican que la sal nunca se descompone. Permanece eternamente fresca, de la misma manera que nuestra relación con Di-s, que nunca se extingue .Curiosamente, el símbolo de nuestra relación con Di-s es un alimento que independientemente es incomible. Su propósito principal es agregar sabor a prácticamente todos los demás alimentos. De manera similar, nuestra relación con Di-s está destinada a dar un “sabor” espiritual y significado a todos los demás aspectos de nuestra vida.

Tenemos que poner sal a cada parte de nuestra vida, como ser en nuestro lugar de trabajo, en nuestra mesa, en nuestro gimnasio, e incluso en nuestras vacaciones. Cuando nuestro amor por Di-s y nuestro deseo de Servirle con cada parte de nuestro ser es nuestra principal motivación, entonces todo lo que hacemos es para Él. Comemos y hacemos ejercicio para que tengamos la fuerza para Servirle, trabajamos para tener los medios para Servirle, etc.

Por: Naftali Silberberg

Parashá en síntesis – Shminí

La inauguración del Tabernáculo duró siete días. El octavo día primero de Nisan del año 2449 después de la Creación se reveló la Presencia Divina y Aharón asumió, por primera vez, su función como Sumo Sacerdote (Cohén Gadol).

El número siete está relacionado con la naturaleza del mundo, con la parte exterior y limitada de la Creación; el número ocho, en cambio, expresa lo que está más allá del orden natural, muestra la revelación espiritual, la Divinidad que está por encima de la naturaleza. Por eso, sólo después de los siete días de consagración tuvieron los judíos el privilegio de presenciar la Gloria de Di-s.

Aharón es considerado la personificación de la paz: la amaba y hacía todo lo que estuviera a su alcance para conseguirla. 

La primera palabra de la Parashá es Vayehi (y pasó). Para algunos de nuestros Sabios, cuando se usa este término se alude a algún acontecimiento trágico, cómo lo fue en este caso la muerte de dos de los hijos de Aharón, Nadav y Avihú, quienes eran físicamente bellos y además poseían un alto nivel espiritual.

Su muerte se produjo por exceso, porque procuraron una cercanía a Di-s mucho mayor que la permitida y, por lo tanto, fueron castigados con severidad, aún cuando sus intenciones eran puras. 

En Yom Kipur, en la lectura de la Torá (Ajarei Mot, Vaikrá 16:7) se menciona también el fallecimiento de los hijos de Aharón, haciendo un paralelo entre un Tzadik y Iom Kipur. Así como el día de Iom Kipur expía nuestros errores y pecados, trayendo perdón, también el fallecimiento de un tzadik trae perdón a su comunidad. 

Di-s instruye a Aharón sobre algunas de las leyes que deben ser cumplidas por los Cohanim, entre las cuales se destaca la prohibición de estar en contacto con un cadáver, salvo que se trate de sus familiares más cercanos (padre, madre, hermano, hermana, hijo, hija y esposa).

El Cohén tampoco podía hacer el Servicio en el Templo después de haber tomado alguna bebida alcohólica, ya que la intoxicación produce sueño, orgullo y disminución de la claridad mental. En la actualidad, esta regla sigue vigente para aquellos que deben juzgar una decisión según la Halajá. 

El carácter de una persona puede ser evaluado según tres criterios: Bekosó (“en su copa”), observando sus hábitos en la bebida, Bekisó (“en su bolsillo”), al observar su forma de trabajar, negociar y dar Tzedaká; Bekaasó (“al enojarse”) según cómo maneje su enojo y temperamento.

En esta Parashá se establecen las señales que diferencian a los animales que son kasher de aquellos que no lo son. Para que un animal sea considerado Kasher debe presentar dos características: tener la pezuña completamente hendida y ser rumiante. 

Existen sólo cinco animales que tienen una de estas características y, por lo tanto, no pueden ser ingeridos. El camello, el conejo, la liebre y otro animal llamado Sh´sua son rumiantes, pero no tienen la pezuña hendida; y el cerdo, que tiene la pezuña hendida, no es rumiante. 

Los animales kasher (aptos para ser comidos) son: gacela, corzo, antílope, búfalo, cabra, montés gamuza, bisonte, toro, oveja, cabra, carnero, ciervo. 

Para que los peces se consideren kasher deben tener aletas y escamas. 

La Torá lista 24 aves que no son kasher, entre ellas se pueden mencionar: águila, buitre, cisne, alcatraz, cigüeña, cuervo, halcón, búho y gaviota. Las demás – a excepción de las listadas en la Torá – pueden ser consumidas, entre ellas encontramos: pollo, gallina, gallo, pato, ganso y pavo. 

Todas las especies animales están mencionadas en la Torá. No hay ninguna especie que se haya descubierto posteriormente.

La shlisel jala – La llave en la jala

Hay una costumbre llamada en idish, “Shlisel Jalá (llave).” Insertamos una llave de la puerta de la casa, o damos forma a nuestras jalot de una llave, para significar que entendemos que nuestras necesidades básicas de la vida, así como nuestras comodidades están almacenadas para nosotros en el Cielo detrás de puertas cerradas. Todo lo que tenemos que hacer es pedir a Hashem, Todopoderoso, para desbloquear las puertas y llenar nuestros hogares con bendición.

¿Por qué hacemos una Shlisel Jalá el Shabat después de Pesaj?

Es apropiado porque en la primavera, poco después de Pesaj, los Benei Israel finalmente entraron en la Tierra de Israel. Fue un momento de transición en las estaciones, así como en la forma en que recibimos nuestro sustento. Estuvimos comiendo el Man del Cielo y ahora teníamos que empezar a comer del fruto de la tierra, alimentos que parecen venir a nosotros como un resultado directo de nuestro propio esfuerzo.

Al colocar una llave en nuestra jalá en la misma época del año, estamos diciendo que la llave sólo pertenece a Hashem. Y así como Él abrió las puertas de sustento para proveer a nuestros antepasados en esos días en la Tierra de Israel, que así Él nos proporcione nuestras necesidades ahora, donde quiera que estemos.

(TheKosherplanet.com)

Ha concluido el Seder de Pesaj

Rabí Shneur Zalman de Liadi, fundador del movimiento Jasídico Jabad, al componer la Hagadá de Pesaj omitió el último párrafo que dice: “Ha concluido el Seder de Pesaj” pues, explicó, las enseñanzas de la Festividad siguen con nosotros a lo largo de todo el año. De la “Época de nuestra Liberación” como también es llamada, debemos extraer fe, humildad, acción y compromiso con nuestro judaísmo y tratar de crecer cada día como seres humanos y como iehudim, asumiendo nuestra responsabilidad de continuar con la milenaria tradición que recibimos hace exactamente 3316 años frente al Monte Sinai.

He aquí una interesante reflexión que nos acercó gentilmente la Dra. Lea Kliksberg Silberstein, Directora del Núcleo de Reflexión para el Adulto, para tener en cuenta:

TE INVITO A: QUE CON CADA GOTITA QUE VACÍES DE TU COPA DE VINO, DEJES TUS “DIEZ PLAGAS INTERIORES”:

1) SUFRIMIENTO INÚTIL

2) PREJUICIOS

3) QUEJAS

4) CULPAS

5) FALTA DE DECISIÓN Y COMPROMISO EN LA ACCIÓN

6) DESESPERANZA ACTIVA

7) AUTO-SABOTEOS

8) ENOJOS

9) ENVIDIAS NEGATIVAS

10) ANSIEDADES NEGATIVAS

Y AHORA, HAY LUGAR EN TU COPA PARA LLENARLA CON TUS “DIEZ AUTO MANDAMIENTOS”:

1) PROYECTARÉ PARA DARLE “SENTIDO Y DIRECCIÓN” A MI VIDA.

2) “DARÉ” PARA “DARME”.

3) DISFRUTARÉ LO QUE TENGO Y NO BUSCARÉ LA INSATISFACCIÓN POR LO QUE ME  FALTA.

4) ASUMIRÉ MIS RESPONSABILIDADES SIN ENDOSARLE LA CULPA A LOS OTROS.

5) EJERCERÉ MI LIBERTAD Y RESPETARÉ LA DEL OTRO.

6) PEDIRÉ PARA NO EXIGIR.

7) NEGOCIARÉ ENTRE LO QUE “QUIERO”, “TENGO” Y “PUEDO”.

8) RESPETARÉ NUESTROS ACUERDOS, AÚN SOBRE NUESTROS DESACUERDOS.

9) ESTARÉ ABIERTO A LOS CAMBIOS, APOSTANDO A LA ESPERANZA ACTIVA = FE EN DI-S Y COMPROMISO CON LA ACCIÓN.

10) CADA DÍA RECORDARÉ EL SALMO 31: “EN TU MANO ESTÁN MIS INSTANTES; RESCÁTAME”.   DI-S ES MI SOCIO CAPITALISTA, ME OTORGA A CADA INSTANTE EL CAPITAL DE TIEMPO DE VIDA Y YO DECIDO CÓMO LO ADMINISTRO.

LEVANTO MI COPA Y BRINDO JUNTO A  VOS PARA QUE ESTAS IDEAS NOS AYUDEN AL SEDER INTERIOR.

Brillando Esplendorosamente

La historia de Reb Pinjas Horowitz, discípulo del Maguid de Mezritch y la importancia espiritual de Sefirat HaOmer, los 49 días que hay entre Pesaj y Shavuot.

Cuando Reb Pinjas Horowitz se convirtió en discípulo del Maguid de Mezritch, éste le aconsejó que estudiara con Reb Zushe de Anipoli.

Reb Pinjas fue a ver a Reb Zushe, quien humildemente dijo que no entendía por qué el Maguid lo envió a estudiar con él, pero que contento se uniría a Reb Pinjas en sus esfuerzos intelectuales.

“¿Qué estudiaremos?” Reb Pinjas preguntó.

“Continuaremos con lo que usted está estudiando” Reb Zushe contestó.

Reb Pinjas sacó un volumen de Talmud y empezó explicar el pasaje: “Cuando hay sólo nueve personas en la sinagoga, hay una opinión que dice que el arca puede contarse para completar el quórum de diez necesario para la oración. El Talmud pregunta: ¿El arca es una persona? No importa cuán santo es el arca, son exigidos humanos para completar el quórum para la Tefilá”.

Cuando Reb Pinjas declaró esto, Reb Zushe interrumpió: “¿Qué quiere decir el Talmud con: ‘El arca es una persona’? Todos sabemos que es un objeto”.

Reb Pinjas estaba confundido; la pregunta era retórica. ¿Su compañero no apreciaba eso?

Reb Zushe continuó: “Quizá intenta decir que una persona puede ser un arca que contiene la Torá, un verdadero almacén de conocimiento, pero a menos que él sea una persona, a menos que ese conocimiento se integre con su humanidad, cabe la duda de si él puede contarse entre la comunidad”.

Reb Pinjas entendió que ésta era la lección que el Maguid había querido que aprendiera de Reb Zushe: No cómo aumentar su conocimiento, sino cómo usar su conocimiento para refinarse y cambiar su carácter.

El Judaísmo considera al crecimiento personal como una tarea de toda la vida, 365 días por año. No obstante, en todos los años, existe un periodo de tiempo en el que concentramos todos nuestros esfuerzos. Esto refleja la importancia espiritual de Sefirat HaOmer, los 49 días que hay entre Pesaj y Shavuot.

La palabra hebrea sefirá significa, “contar”. Todas las noches contamos uno de estos 49 días. Pero también significa, “brillar”. Durante estos 49 días, debemos esforzarnos para hacer brillar nuestra personalidad.

Según la tradición mística judía tenemos siete cualidades emocionales fundamentales. Estas cualidades se combinan entre sí para formar la visión completa del sentimiento humano. Siete por siete es 49. Esto no es coincidencia, para cultivar nuestras personalidades espirituales durante estos 49 días, se requiere el refinamiento de nuestras emociones, eliminando su grosería y dirigiéndolas a la Divinidad. Cuando trabajamos para actualizar nuestro potencial emocional, nos preparamos para revivir la experiencia de la entrega de la Torá en Shavuot.

La máxima experiencia de refinamiento personal llegará en la era de la Redención, cuando “no habrá ni envidia ni competencia…”. Para entonces la chispa Divina que está latente dentro de cada persona se revelará. En la actualidad, es necesario el esfuerzo para apreciar el punto interno espiritual que existe dentro de nosotros. En la era de la Redención veremos las cosas naturalmente.

¿Qué podemos hacer para acelerar la venida del Mashíaj? Comportándonos ahora de una manera que demuestre nuestro conocimiento de esta Divinidad interna. Cuando mostramos amor genuino a otra persona, estamos resaltando la chispa Divina que ambos poseen y estamos estableciendo una conexión entre los dos. ¿Qué más Mesiánico que eso?

De Keeping in touch de Rabbi Eliyahu Touger