¿Porción o Suerte?

Di-s habló a Moshé, diciendo: “A estos se repartirá la tierra… A los más numerosos aumentaréis su hacienda, y a los menos disminuirás su hacienda; a cada cual según su número se dará su hacienda… No obstante, la tierra será dividida por sorteo… Por decreto del sorteo se dividirá cada hacienda [tribal], sean muchos o pocos.” Números 26:52-56

“Afortunados somos: cuán buena es nuestra porción, cuán dulce nuestro sorteo, y cuán hermosa nuestra herencia.” – De las Plegarias Matutinas

Nosotros, los seres humanos -al menos los organizados- nos enorgullecemos por la medida de control que ejercemos sobre nuestras vidas. Planificamos nuestra educación, decidimos con quién casarnos, escogemos una comunidad, proyectamos una carrera, y ahorramos para cuando nos jubilemos. Tomamos crédito por nuestros logros y asumimos responsabilidad por nuestros fracasos. La vida, insistimos, es una cuestión recíproca, en la que cosechas lo que siembras y obtienes exactamente aquello por lo que pagas.

Pero muy a menudo nos enfrentamos a una situación que no es de nuestra elaboración ni está bajo nuestro control. Algo que parecía tan fácilmente a nuestro alcance, se mantiene incomprensiblemente escurridizo, mientras que otra cosa desafía todos nuestros esfuerzos por evitarla. En esos momentos nos damos cuenta de que en nuestras vidas hay una dimensión en la que no somos sino receptores pasivos de lo que se nos confiere desde lo Alto.

Y luego están aquellos aspectos de nuestra personalidad y experiencia que no pertenecen a ninguno de los mencionados; no son ganados ni son otorgados. Cosas -tales como el amor a nuestros hijos, nuestro deseo de vida, nuestra búsqueda de significado y propósito, nuestro compromiso con Di-s, que simplemente no podrían ser de otra manera. Cosas que son parte integral de quiénes y qué somos.

En el cuadragésimo año luego de su éxodo de Egipto, cuando el pueblo judío se disponía a entrar y tomar posesión de la Tierra Santa, Di-s instruyó que dos diferentes -de hecho conflictivos- criterios se emplearan para repartir la tierra entre las tribus y familias de la recién nacida nación.

Por un lado, debía ser una división racional, con la parte de cada familia planeada conforme su número – “al más numeroso aumentarás… y a los menos disminuirás”. Por otra parte, cuando se trató de determinar qué parte de la tierra debía darse a qué tribu, se echaron suertes.

El sorteo es la antítesis de la lógica y la razón: “Por decreto del sorteo se dividirá cada hacienda [tribal], sean muchos o pocos”

Después de los milagros del Éxodo y su milagrosa existencia en el desierto, el pueblo de Israel estaba ingresando ahora a una fase más natural de su historia; estaba por radicarse en la tierra, trabajar su suelo, y establecer las instituciones comerciales y sociales de una entidad geopolítica. No obstante, como resaltó el sorteo, perduró una dimensión supranacional de su existencia, un aspecto de Providencia Divina que no puede definirse o explicarse, sobre su destino.

Herencia

Además de “porción” (jélek) y “sorteo” (goral), la Torá emplea también un tercer término para describir a Israel tomando posesión del país. “Yo os traeré a la tierra”, promete Di-s a Moshé en Egipto, “…y Yo os la daré a vosotros como herencia”1. En ésta y numerosas otras ocasiones, Di-s Se refiere a la Tierra Santa como la Ierusha, “herencia”, de Israel.

La racional “porción” y el suprarracional “sorteo” tienen una cosa en común: ambos describen la adquisición de algo (en nuestro caso, una parcela de tierra) que el adquirente no poseyó anteriormente.

“Herencia”, por otra parte, no es la adquisición de algo sino la afirmación de un derecho natal; la hacienda no llega a manos del heredero porque él la haya ganado o porque le fuera otorgada, sino a causa de quién es él.

De hecho, según la ley de la Torá, una herencia no constituye un cambio de titularidad, sino una extensión de la titularidad del padre2.

En otras palabras, en nuestra tenencia de la Tierra Santa hay tres dimensiones:

Cada uno de nosotros posee una “porción” en ella, una parcela que refleja nuestras fortalezas cualitativas y cuantitativas.

También se nos ha otorgado un “sorteo”, una parte suprarracional, incuantificable.

Pero también es nuestra “herencia”, implicando un nexo integral esencial con lo que somos, más que con lo que hemos logrado o se nos ha dado.

Tierra privada

Estos tres niveles de relación no incumben solamente a nuestra pertenencia de la Tierra Santa, sino a cada área de la vida.

Todos y cada uno de nosotros posee una “parcela en el mundo”, nuestra propia porción de recursos de la tierra y nuestra esfera personal de influencia en la sociedad. Es nuestra misión en la vida desarrollar esta parcela individual y convertirla en “Tierra Santa”, insuflar santidad y Divinidad en aquella parte de la Creación hacia la que se extiende nuestra influencia. Al hacerlo, somos orientados por una lógica repartición de papeles, por un suprarracional “echado de suertes”, y por nuestro “patrimonio”, las cualidades integrales de nuestra identidad misma.

En el nivel racional, los talentos, aptitudes y oportunidades que dan forma a la vida de la persona delinean el rol que la Providencia Divina le ha asignado. En consecuencia, encuentra su lugar en el propósito global de Di-s en la Creación como un erudito o comerciante, un artista u obrero, un científico o un político. Aquí se aplica el principio de “a los más numerosos aumentarás, y a los menos disminuirás”; la vida se mide en términos de los logros de la persona.

Pero luego hay muchos aspectos de la vida que desafían el análisis racional; las circunstancias, sucesos y experiencias que “se abaten” sobre la persona de una manera aparentemente aleatoria y arbitraria. El mérito y el valor no juegan ningún rol; ésta es una hacienda dispensada “por el decreto del sorteo… sean muchos o pocos”

La persona los confundirá frecuentemente con “casualidad”. Pero los así llamados aleatorios avatares del destino no son menos la mano de la Providencia Divina que el lado racional de la vida. Por el contrario: El “echado de suertes” por parte de Di-s expresa un elemento más profundo de Su involucración en los asuntos del hombre, una involucración que es demasiado excelsa como para ser capturada por cualquier fórmula lógica, como para que nuestros ojos terrenales puedan percibirla sólo como un “arbitrario” sorteo. Estos son dones demasiado potentes como para aprovecharse con las herramientas convencionales de intelecto e instinto; nosotros sólo podemos abrirnos a sus posibilidades y hacernos receptivos a sus inesperadas gratificaciones.

Finalmente, cada uno de nosotros tiene esos momentos de la vida en los que se afirma nuestra esencia misma. Momentos en los que somos impulsados no por nuestra razón y talentos, ni por las fuerzas trascendentes que hacen impacto en nuestras vidas, sino por nuestro ser más profundo, más esencial: un ser que es una misma cosa con su Fuente Suprema.

La vida es la suma de estos tres elementos.

Vivir es desarrollar y perfeccionar las propias facultades racionales. Es ser receptivo a los misterios de la vida, aprender a reconocer y responder a las oportunidades implícitas en los giros más esotéricos del destino. Y vivir es estar armonizado con el núcleo de verdad en la médula de la propia alma, al propio patrimonio como hijo de Di-s.

Basado en Likutéi Sijot, Vol. XXVIII, pags. 176-181

Notas:

1.Exodo 6.8.2. Véase Talmud, Bavá Batrá 159a; Responsa Tzofnat Paaneaj, cap. 118; ibid., Miluím 13a.

Apretados

Tres semanas es mucho tiempo cuando estás esperando un e-mail. Pero toma todo el dolor y el tormento, todos los pecados y sufrimientos de una nación de 4.000 años y aprésalos en un espacio de tres semanas…y tres semanas son un espacio muy estrecho de hecho.

¿Cuándo “sucede” algo? Podemos decir que una guerra ocurre durante los años que ocupan un siglo en particular. Podemos decir que un cambio en la situación de una persona sucede en el curso de una generación o etapa. O, podemos ver las causas básicas de estos eventos y procesos.

Un momento único y traumático en la vida individual de uno, particularmente en la infancia de la persona o niñez, puede afectar numerosos sucesos “futuros”, pensamientos y sentimientos, y puede conformar el estado mental de la persona y las circunstancias de su vida durante muchas décadas. Lo mismo es cierto con nuestras vidas como personas. Los eventos de dos días terribles en nuestros años de formación encapsulan un gran pedazo de nuestra historia y marcan la trayectoria de nuestro recorrido en el próximo milenio.

¿Cuáles son estos dos días, y qué sucedió?

El 17 de Tamuz

El día 17 del mes de hebreo Tamuz del año 2448 desde la Creación (1313 AEC), cuarenta días desde el Recibimiento de la Torá en el Monte Sinaí, Moshé descendió de la montaña, y se encontró con que los Hijos de Israel estaban adorando a un becerro de oro. En sus manos, llevaba las Tablas de la Ley, inscriptas en ellas los Diez Mandamientos. Al ver la traición del pueblo al nuevo pacto con Di-s, Moshé “tiró las Tablas de sus manos y las rompió bajo la montaña”.

Di-s perdonó a Su pueblo, pero también dijo: “En el día de Mi contabilidad, Lo contaré”. Nuestros sabios explican: cada pecado de la historia judía contiene un poco del pecado del becerro de oro; cada catástrofe de la historia Judía contiene algo de la catástrofe de la partición de las Tablas.

El 9 de Av

Era un pueblo herido, pero en estado de recuperación cuando acamparon desde el Monte Sinaí para volver a seguir su trayectoria hasta la Tierra Prometida. Y luego, en la víspera del día nueve del mes Hebreo de Av, un año y tres semanas después de la partición de las Tablas, la travesía de Israel se detuvo en seco.

Fue en esta trágica noche que nuestros ancestros, desanimados por el reporte negativo traído por los espías, perdieron la fe en la Divina promesa de la Tierra. Al final, Moshé una vez más aseguró el perdón de Di-s y reanudaron el viaje, pero una vez la naturaleza de la travesía fue profundamente alterada. Moshé y toda la generación que habían dejado Egipto y presenciaron la entrega de la Torá en el Sinaí, murieron en el desierto. Sus hijos anduvieron en el desierto durante 40 años, marcando un patrón que se repetiría en los futuros exilios de Israel.

Las tres semanas

Cerca de 1.400 años más tarde, estos dos días de traición y desesperación otra vez dejaron su marca en la historia Judía, remarcando las infames “tres semanas” en las que se vio la destrucción de Jerusalem y su Templo Sagrado y el comienzo de nuestro más reciente, más largo y más amargo Galut (exilio).

El 17 de Tamuz del año 3829 desde la Creación (69 EC), el ejército Romano que se encontraba sitiando Jerusalém, irrumpió en la ciudad destruyendo las murallas. Durante tres semanas las batallas arrasaron en las calles de Jerusalem, hasta que toda la ciudad fue destruida y el Templo Sagrado, el corazón de la ciudad y del pueblo Judío, ardió en llamas el 9 de Av.

Otras numerosas tragedias en la historia Judía, (tanto antes como después de la destrucción del Templo), ocurrieron el 17 de Tamuz y el 9 de Av, y durante las tres semanas que hay entre estas dos fechas. Hasta el día de hoy, estos dos días, este año correspondientes al 27 de junio  y 18 de julio de 2021 respectivamente, son días de ayuno, y las “Tres semanas” marcan un período de duelo y arrepentimiento.

El profeta Jeremías, en sus Lamentaciones por la destrucción de Jerusalem, proclama sobre el pueblo de Israel: “Todos sus perseguidores los alcanzaron entre las escaleras estrechas”. Las “escaleras estrechas” explica el Midrash, son los “21 días entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av”.

Despegando

¿Qué sucede cuando tanto caos y fomento son apretados en un espacio tan estrecho?

Pregúntale a un jardinero qué sucede cuando pellizcas una manguera de jardín. Pregúntale a un ingeniero de láser qué sucede cuando un haz de luz es enfocado en un punto en particular. Pregúntale a un historiador qué sucede cuando las pasiones reprimidas de una persona se canalizan a través de la persona de un líder carismático.

Pregúntale a nuestros sabios: te dirán que el Mashiaj nació el 9 de Av. Te dirán que es la tarea de nuestra generación apretar cuatro mil años de anhelo y esfuerzo en la estrecha recta del Galut y llevar nuestro mundo a una órbita más alta: a un estado de bondad Divina y perfección prometida por los profetas de Israel.

Por Yanki Tauber

Buscando a Di-s

¿Se puede seguir jugando a las escondidas si el que busca deja de buscar? 

De las enseñanzas del Rebe de Lubavitch, Rabí Menajem M. Schneerson. 

…Muchos judíos están desanimados, exhaustos por la dificultad del exilio. Y su disconformidad está justificada… ¿ad matai?! (¿Hasta cuándo tenemos que esperar?). 

Hay una conocida analogía que los Jasidim repiten en nombre del Magid, Rabí DovBer de Mezritch, que compara al exilio con un padre que se oculta de su hijo. Ciertamente el padre desea estar junto a su hijo; el propósito de su ocultamiento es despertar dentro del hijo el deseo y las ganas de encontrar a su padre. Después de todo, cuando el hijo está constantemente enfrente de su padre, su deseo de estar con él no está revelado, ya que “continuo placer no es placer”. 

Ahí surge una situación, que es cuando el hijo cesa de buscar a su Padre… Clama que “los signos de nuestra redención no se han visto…que no hay nadie entre nosotros que sepa cuánto va a durar (el exilio)”, por lo tanto, concluye que Di-s lo ha abandonado, pierde las esperanzas y deja de buscar a Di-s. 

Cuando un padre ve que su hijo ya no lo busca… es cuando el verdadero exilio comienza. Ya que todo el tiempo que el hijo busca al Padre, todo el tiempo que la búsqueda de la Redención mantiene ocupado al hijo, está constituyendo una preparación, un comienzo y una chispa de la redención. Pero cuando el hijo ya no busca, estamos cumpliendo con el versículo: “Y Yo me esconderé, de hecho ocultaré, Mi rostro aquél día”. El Baal Shem Tov explica que el versículo está insinuando que el ocultamiento mismo está oculto, ya que el hijo no se da cuenta que el Padre se está escondiendo. 

Prácticamente hablando: El hijo no piensa en Di-s, piensa en cosas mundanas. Es verdad, hace todo de manera “Kasher” como está dictaminado en el Código de la Ley Judía, incluso estudia Torá correctamente. Pero ya no piensa en el Dador de la Torá o sobre cómo conducir sus negocios, porque se ha olvidado que Di-s solo es el que “te da fuerzas y prosperidad”. 

Y cuando se lo critica, el hijo responde: “¿Qué te quejas a mí?…La queja debe ser dirigida a Di-s… ¿Cuánto tiempo más tenemos que estar en exilio?…” 

De hecho, es cierto que el padre debe esconderse de su hijo para poder despertar dentro de él un deseo por su padre…Pero ¿Qué debería hacer el hijo cuando el padre lo sitúa en una increíble oscuridad?…Y especialmente si el hijo está en un nivel muy bajo. Y luego Él nos demanda que debemos buscar constantemente… el domingo debemos buscar… el lunes debemos buscar…. 

Y cuando buscamos en los Libros Sagrados una explicación, encontramos que está explícitamente escrito en el Talmud: “Todos los tiempos designados (para la llegada del Mashiaj) ya han pasado, y ahora (su llegada) solo depende de la Teshuvá (arrepentimiento)“. Y es una Halajá (ley) clara que a través de pensar un solo pensamiento de Teshuvá, uno se convierte en un Tzadik (hombre justo), y no hay ningún judío que no haya pensado pensamientos de teshuvá, no solo una vez, ¡sino muchas veces! 

¿Cómo uno puede quejarse de un ser de carne y hueso que es finito y limitado? ¡Así es como Di-s lo creó, no es su culpa! ¿Cómo uno puede criticarlo por no pensar sobre la Redención? Di-s mismo dice: “Sólo les pido conmensurarse a las capacidades de uno” 

Por lo tanto, debemos aumentar la luz, específicamente la luz de la Simjá (alegría). Siendo que la Simjá “rompe todas las barreras y limitaciones, rompe las limitaciones de la persona, las del mundo y las impuestas por esta terrible oscuridad…

Cinco hermanas: La historia de las hijas de Tzelafjad

Un grupo de cinco hermanas se acercaron a Moisés delante de toda la nación Judía. Eran las hijas de Tzelafjad, las mujeres que fueron privilegiadas en tener un capítulo agregado en la Torá por ellas: Majla, Noah, Joglah, Milka y Tirtza. Aquí la historia.

La división de la Tierra

Era el año número cuarenta desde el éxodo de Egipto, poco tiempo antes de que pueblo judío entrara a la Tierra Prometida. Di-s le había informado a Moisés que el territorio de cada tribu sería determinado por sorteo. Cada hombre en la tribu recibía una parte de tierra en el territorio de su tribu. Si un hombre fallecía, sus hijos heredaban su propiedad, asegurando de tal manera que esa porción permaneciera en la familia que originalmente le fue asignada.

Un hombre, Tzelafjad, de la tribu de Menashe, tenía sólo hijas mujeres. Él había fallecido en el desierto, y sus hijas estaban preocupadas de no recibir una parte en la Tierra de Israel. Por eso, le pidieron a Moisés que les diera la tierra que le hubieran dado a su padre.

La Torá describe la escena:

Se pararon delante de Moisés, Elazar, el Sumo Sacerdote, los líderes y la congregación, en la entrada de la Tienda de Encuentros, y dijeron: “Nuestro padre falleció en el desierto. Él no estuvo en el grupo de Koraj que estaban en contra de Di-s, de hecho, falleció por su propio pecado, y no tuvo hijos varones.

¿Por qué el nombre de nuestro padre debe ser eliminado de su familia por no haber tenido hijos varones? Dénos una parte de tierra entre los hermanos de nuestro padre”

Moisés llevó el caso delante de Di-s. Di-s le dijo a Moisés lo siguiente: “Las hijas de Tzelafjad hablaron correctamente. Seguro debes darles una porción de tierra entre los hermanos de su padre, y transferirles la herencia de su padre a ellas” (Números 27:2-7)

De hecho, en su mérito, las leyes de herencia siguen este precedente. Desde ese momento, uno que fallece sin hijos varones, las hijas heredan sus pertenencias.

El pecado de Tzelafjad

Las hijas describen que la muerte de su padre fue “por su propio pecado”. El Talmud trae dos opiniones sobre cuál fue ese pecado, igualmente los dos están de acuerdo en que fue hecho con buenas intenciones.

Una visión es de que Tzelafjad estaba entre los Maapilim, los Judíos que después de que Hashem haya decretado los cuarenta años en el desierto, volvieron a guerrear para entrar a la Tierra de Israel. Éstos fueron matados por los Amalekitas y Cnaanitas, pero sus intenciones fueron buenas.

La segunda opinión es que Tzelafjad fue el hombre ejecutado por violar el Shabat juntando madera. Aquí también, el Midrash atribuye intenciones positivas a su acto.

Según este Midrash, Tzelafjad había escuchado a algunos Israelitas decir que su sentencia de deambular significaba que tampoco tenían que cumplir con los mandamientos. Para mostrarles que estaban equivocados, violó el Shabat, dando una lección que le costaría su propia vida.

Cualquiera haya sido el pecado de Tzelafjad, no era tan severo como para que su nombre fuera eliminado de las páginas de la historia Judía. Al contrario, gracias a sus hijas, su nombre tiene connotaciones positivas.

Las hijas de Tzelafjad

A pesar de que no fueron dados muchos detalles sobre ellas, una lectura cuidadosa de las fuentes nos provee una imagen de inteligencia

La inteligencia de las hermanas era evidente de su clara presentación de su caso. De hecho, Di-s mismo aprobó sus argumentos diciendo: “Las hijas de Tzelafaj han hablado correctamente”

En varios lugares en donde aparecen escritos los nombres de las cinco hermanas, aparecen en diferentes orden. Esto es para demostrar que las cinco eran iguales en sabiduría y justicia.

También se nos ha dicho que a pesar de que se casaron tarde, todas fueron bendecidas con hijos.

Las hijas de Tzelafjad representan el amor de las mujeres judías por la Tierra de Israel. Nuestros Sabios notan el contraste entre los hombres, que tenían miedo de entrar y lloraron “déjanos poner un lider y volver a Egipto”, y las mujeres que estaban ansiosas en poseer la tierra y hasta demandaron una parte en ella.

Desarrollos posteriores

Poco tiempo después de los eventos descritos anteriormente, los parientes de Tzelafjad se acercaron a Moisés con otra preocupación: Si estas mujeres se casaban con alguien de otra tribu, sus tierras luego se transferirían a la posesión de sus hijos (que no pertenecían a esa tribu), y se perdería de la tribu de Menashe. Moisés transmitió de Di-s la respuesta: de hecho, las hijas de Tzelafajd sólo se podrían casar con hombres de su tribu. Las cinco se casaron con sus primos.

Por catorce años, cualquier mujer que heredara la propiedad de su padre podía casarse sólo con alguien de su misma tribu. Luego que la tierra fue conquistada y dividida, ésta ley dejó de cumplirse, y podían casarse con quien quisiesen. Esto se declaró oficialmente como una ley el 15 de Av, y esa es una de las razones por la cual celebramos ese día.

Por: Mendy Kaminker

Difíciles Batallas

La Parashá que leemos esta semana comienza con la recompensa que recibió Pinjas por su acto de valentía, imponiendo castigos a Zimri ben Salu, quién estaba contra Moisés, y cohabitaba con una mujer Midianita. Zimri era jefe de la Tribu de Shimon, quienes eran fieles a su líder. El acto de Pinjas fue peligroso. El Talmud habla de los milagros que ocurrieron ese día, los cuales le permitieron a Pinjas salir ileso de la carpa de Zimri.

El acto de Pinjas no fue muy racional. Sus posibilidades de éxito eran mínimas, pero estaba siguiendo el ejemplo del primer Judío. Abraham era un hombre joven en Ur, viviendo en una sociedad pagana, cuando comenzó a predicar una filosofía de monoteísmo. Nimrod no estaba contento con lo que Abraham estaba creando. De hecho, fue llamado el “Ivri”, que significa “del otro lado”, porque todo el mundo estaba de un lado, mientras que él, junto con sus creencias monoteístas, estaban del otro. Pero Abraham no se inmutó, porque sabía que lo que estaba haciendo era lo correcto.

Las historia de Abraham y Pinjas, se han repetido como un disco rayado a través de nuestra difícil y gloriosa historia. Nuestra nación no existiría ahora si no fuera por todos los actos heroicos realizados por valientes individuos y grupos. Dos ejemplos: La festividad de Januca, celebra la valentía de un pequeño grupo de personas que se rehusaron a ser parte de la contaminación espiritual del Helenismo, y pelearon contra un ejército Griego, que era mucho más grande y fuerte que el de ellos. Esta Parashá, siempre se lee cerca del 12 de Tamuz, el día en el que los Jasidim de Jabad celebran la milagrosa liberación de Rabi Iosef Itzjak Schneerson, el sexto Rebe de Jabad, de la prisión comunista en 1927. En un momento en donde enseñar Torá significaba la muerte o trabajo forzoso en Siberia, el Rebe no se desesperó. Él desafió el régimen Soviético, y animó a sus seguidores a que hicieran lo mismo. Estableció Yeshivot subterráneas, Mikves, etc, y él personalmente arregló los temas financieros para toda esta red subterránea.

El resultado final de estas historias es la victoria. Millones de descendientes aún siguen el camino que Abraham abrió. (En realidad, su legado incluye no sólo a los Judios, sino también a la mayor parte de la población del mundo que siguen las religiones que son ostensiblemente monoteístas, y todos ellos tienen sus raíces en Abraham). Pinjas fue recompensado por su acto, y hasta el día de hoy sus descendientes Sirven como Cohanim (Sacerdotes), quienes bendicen al pueblo Judío y retomarán sus Servicios en el Templo Sagrado cuando llegue el Mashiaj. Los Griegos fueron desterrados de la Tierra Santa, el judaísmo siguió floreciendo, y se nos ha dado unos días extra cada año para celebrar, comer, casarse… La educación judía siguió detrás de la Cortina de Hierro hasta el día que cayó. Ellos se han ido, y la Torá aún está aquí.

Incluso cuando las probabilidades están en nuestra contra, debemos pelear por lo que es correcto. Debemos hacer lo que nos corresponde a nosotros, y Di-s se encargará del resto.

Por: Naftali Silberberg

Hombres y mujeres; ¿Diferentes pero iguales?

Luego de miles de años de dominación masculina, ahora nos enfrentamos con el principio de la era feminista, cuando las mujeres se elevan a su nivel apropiado, y todo el mundo reconocerá la armonía que existe entre hombre y mujer. -El Rebe

Una pareja que estaba teniendo problemas de comunicación, fue a ver al Rebe. La mujer dijo que su marido estaba consumido por su trabajo, y que cuando finalmente encontraba tiempo para hablar con ella, la criticaba y le daba órdenes. El marido dijo que su mujer no le tenía respeto y que no escuchaba ninguna de sus sugerencias.

“¿Por qué piensas que tu mujer debería escucharte?” le preguntó el Rebe. “Porque una mujer debe escuchar a su marido”, respondió.

“¿Pero por qué una mujer debería escuchar a su marido?”, preguntó el Rebe. “Porque el hombre es el dueño de la casa”.

“No”, dijo el Rebe. “Lo primero que debes hacer es seguir, como hombre, es el edicto que “un hombre debe honrar a su mujer más que a sí mismo”. Así la mujer piadosa tendrá un marido a quien pueda respetar y amar. Si el hombre no cumple con su rol como tal, entonces es la mujer quien debe respetuosamente, llamarle la atención”.

La sociedad contemporánea está comenzando a investigar las verdaderas distinciones entre hombres y mujeres. Además de las diferencias fisiológicas obvias, hay también diferencias entre sus formas de pensar, hablar, y comportarse.

Para poder comprender la esencia de la naturaleza del hombre y la mujer, debemos dejar de lado la subjetividad humana y mirar a través de los ojos de Di-s. Cada ser humano, hombre y mujer, ha sido creado con el mismo propósito: unir cuerpo y alma para poder hacerse a ellos mismos y al mundo un lugar mejor y más sagrado. En su servicio a Di-s, no hay ninguna diferencia entre hombres y mujeres; la única diferencia es la manera en la que el servicio se manifiesta.

¿Cuáles son las diferencias entre los hombres y las mujeres?

Hombre y mujer representan dos formas de energía Divina; están los elementos masculinos y femeninos en una sola alma.

Di-s no es ni masculino ni femenino, pero tiene dos formas de emanación: la forma masculina, que es más agresiva, y la forma femenina, que es más sutil. Para que un ser humano pueda llevar una vida total, debe tener las dos formas de energías: el poder de la fuerza y el poder de la sutileza; el poder de dar y el poder de recibir. Idealmente, estas energías emergen sin problemas.

Los hombres son físicamente más fuertes. Por naturaleza, son usualmente más agresivos y más externamente orientados. En contraste, la mujer generalmente personifica la ideal dignidad profunda. Algunas personas confunden dicha sutileza con debilidad; en verdad, es más fuerte que la fuerza física más agresiva que se pueda imaginar. La verdadera dignidad humana no grita; es una voz fuerte y segura que habla desde adentro. La naturaleza de la mujer, incluso que es sutil, no es débil. Y la naturaleza del hombre, incluso que es agresiva, no es bruta. Para que el hombre y la mujer sean completos, deben poseer ambas energías.

La respuesta no es que el hombre y la mujer deben intentar ser iguales. Todos los hombres y las mujeres deben ser ellos mismos, percatarse que Di-s nos dio a cada uno habilidades únicas para poder alcanzar nuestra meta, y que nuestra responsabilidad primordial es aprovechar al máximo estas habilidades.

¿Qué se considera la verdadera liberación para ambos sexos?

A pesar que el feminismo legalmente pide un fin a la dominación y abuso masculino, y pide derechos iguales para la mujer, es vital llegar a la raíz de la distorsión: que nuestro foco en la vida, tanto de los hombres como de las mujeres, no es simplemente satisfacer nuestros egos y necesidades, sino servir a Di-s. La verdadera liberación de las mujeres no es meramente buscar igualdad dentro de un mundo machista, sino liberar los aspectos Divinos femeninos de la personalidad de la mujer y usarlos para el beneficio de la humanidad.

Luego de tantos años de dominación machista, nos encontramos ahora en el alféizar de la verdadera era feminista. Es tiempo ahora para que la mujer eleve su verdadera prominencia, cuando el poder sutil de la energía Divina permita nutrir el poder abierto de la energía masculina. Ya hemos comprobado que podemos usar nuestra fuerza para eliminar a los demonios alrededor nuestro; aprendamos ahora a nutrir la Divinidad que hay adentro.

Acción

Los hombres y las mujeres deben darse cuenta de sus respectivos roles iguales e intentar complementarse uno con el otro en su lucha en común para mejorar la vida. Para poder corregir el abuso de la dominación machista, los hombres deben concentrarse en usar sus cualidades dominantes para bien. Deben usar su fuerza para proteger y preservar el carácter femenino, ayudando a las mujeres a darse cuenta de su verdadero potencial para revelar Divinidad que tanto se precisa hoy en día.

Aprendamos qué es lo que significa ser hombre o mujer, sobre las energías masculinas y femeninas. Aprende a aprovechar tu potencial, balancear estas energías para llevar una vida con sentido y productiva: una vida Divina. Y finalmente, aprende a apreciar y a respetar a tu compañero masculino o femenino.

El Pellizco

“Desde la estrechez yo llamo a Di-s, El me responde con la extensión de lo Divino” – Salmos 118

“Entre los estrechos”, así es la descripción de Jeremías para el período entre el 17 de Tamuz, el día en el que las murallas de Jerusalém fueron rodeadas, y el 9 de Av, cuando el Templo Sagrado fue destruido y el exilio de Israel comenzó. Hasta hoy en día, estos dos días son días de ayuno, y las tres semanas “estrechas” entre ellos, son un período de luto y arrepentimiento.
Éste estrecho angosto, no es un obstáculo, sino lo contrario. Es un mecanismo para aumentar la productividad. Las Centrales hidráulicas, y las mangueras del jardín se emplean para exprimir un mayor grado de poder y velocidad del elemento que restringen. El Shofar, tocado para despertar al hombre en arrepentimiento, es también un dispositivo de este tipo, su estrecha boca “pellizcando” la corriente de aire expulsado de los pulmones del soplador hasta la nota que emerge de su amplio final.
Lo mismo es cierto con el estrecho que hay entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av, y los 2000 años exilio físico y oscuridad espiritual. Veinte siglos de represión han arrancado el alma judía a través del embudo del exilio, revelando sus convicciones más profundas y provocando sus más altos potenciales. De estos terribles estrechos nunca hemos dejado de buscar a Di-s, y es esta búsqueda la que producirá la “extensión Divina” de la redención final y el mundo perfecto de la era mesiánica.
“En ese día”, proclama el profeta, “el gran Shofar será soplado. Y ellos vendrán, aquellos perdidos en la tierra de Asiria, y aquellos abandonados en la tierra de Egipto, y se prosternarán delante de Di-s en el Sagrada montaña, Jerusalem”. En ese día, la bondad y perfección de la creación de Di-s, estallará de los estrechos y ocultamientos, y florecerá en una realización sin restricciones.

Por: Yanki Tauber

17 de Tamuz- 27 de Junio: Día de ayuno y de reflexión

El domingo 27 de junio es un día de ayuno y reflexión. Este día, 17 de tamu fue el día que se derrumbaron las murallas de Jerusalem (68 a.e.c.), hecho que da comienzo a las tres semanas de duelo por la destrucción de los Templos Sagrados y el exilio del pueblo judío, del cual sufrimos aún hoy.

El ayuno comienza con la salida del alba y culmina luego de la salida de las estrellas.

Este ayuno, conocido como Shiva Asar beTamuz, también recuerda otros 4 eventos trágicos:

– Moisés destruyó las primeras tablas de la ley cuando ve a los israelitas adorando el becerro de oro. (1323 a.e.c.)
– Durante el sitio de Jerusalem, los judíos se ven forzados a dejar de acercar el sacrificio diario (“Tamid”) por falta de ganado. (422 a.e.c.)
– Apóstomus quemó los rollos de la Torá (80 a.e.c.).
– Apóstomus coloca un ídolo en el Templo. (68 a.e.c.)

Durante estas tres semanas, hasta el 9 de Av (este año 18 de julio), no se llevan a cabo matrimonios ni otros tipos de eventos festivos. Tampoco se visten ropas nuevas ni se comen frutas de estación por primera vez. (Consultá el Código de la ley judía -Shuljan Aruj – o a un rabino capacitado acerca de estas prohibiciones).

El Rebe de Lubavitch impulsó que las tres semanas deben ser una época de aumentar en caridad y en el estudio de Torá – acorde al versículo (Isaiah 1:27), “Zion será redimido por la ley, y sus retornantes por caridad ” – , particularmente el estudio de porciones de Torá que tratan las leyes y el significado del santo Templo de Jerusalén.

Realidad Virtual

Hay una moda en el lenguaje, así como lo hay para todo. Una de las frases más en onda hoy día es: “Sé realista”. Ya sea para usarlo como manera de amonestación, o gentil o de exhortación, generalmente se solicita por la exasperación que la persona a quien le es dirigida dicha frase, se niega a “ver un motivo”. El “motivo” en este caso, es que se niega a renunciar a los valores y tradiciones de hoy en día que han pasado la prueba del tiempo a cambio de las modas transitorias del momento. Es un “anticuado” porque rechaza nadar con un flotador, o irracionalmente se adhiere a ideas e ideales que fueron dados hace mucho tiempo y no conforman con las tendencias “modernas”.

¿Qué es un realista? Un ingenioso una vez definió “realista” como “un optimista con experiencia”. Esta descripción puede no ser tan cínica como parece.

Una lección valiosa de realismo puede ser aprendida de los eventos que llevó al la Festividad Jasídica de 12 Tamuz. Los hechos están bien documentados por el Rebe Anterior mismo. En resumen, está escrito que en el año 1927, las autoridades Soviéticas, con el propósito de eliminar todo judaísmo de la Unión Soviética, arrestaron al Rebe Anterior, Rabí Iosef Itzjak Schneerson, acusado de realizar actividades en contra del Estado, sentenciándolo con la pena de muerte. En un intento de promover una sociedad Divina y destruir la parafernalia de la observancia, vieron en el Rebe Anterior, y en sus seguidores, la amenaza más grande a sus diseños. Al remover al Rebe, pensaron, la observancia del judaísmo se acabaría. La malvada máquina Soviética que había derrocado al gran régimen Zarista, temía a un gran judío y a la influencia que él ejercía.

Encarcelado bajo terribles condiciones, torturado física y mentalmente, el Rebe Anterior tuvo que enfrentarse a una interrogación final por un comité de tres personas que decidirían su sentencia. Confinado en un gran cuarto, en donde al fondo se sentaban sus inquisidores, el Rebe, físicamente abusado y sufriendo de heridas de las cuales nunca se recuperó, caminó lentamente hacia ellos. Sin agacharse, inició su conversación diciendo: “Esta es la primera vez que entro a un cuarto y la gente no se pone de pie”. Uno de los interrogadores se levantó gritando con fiereza: “¡Silencio” ¿Sabes donde estás?”. Todavía caminando hacia ellos, el Rebe respondió: “¡Sí” Estoy en un cuarto que de acuerdo a la Ley Judía no precisa una Mezuzá: un establo o un baño”.

El final del capítulo de esta historia es que el Rebe fue sentenciado con la pena de muerte. Debido a las protestas de los Gobiernos del exterior, la sentencia fue cambiada a la de exilio, y poco después de eso, el Rebe fue liberado.

Realísticamente, ¿no fue la actitud del Rebe Anterior un poco tonta? Él sabía que estos tres hombres tenían su vida en sus manos. ¿No hubiera sido mejor ser más conciliador? ¿Comprometerse un poco menos? ¿Vivir la lucha otro día?

El Rebe Anterior era realista: un optimista con experiencia.

Su optimismo yacía en su fe. Tenía perfecta fe. En sus propias palabras, en una ocasión anterior, tenía “un Di-s y dos mundos”. “y no podía ser intimidado por aquellos que “tenían muchos dioses y un solo mundo”. Y su experiencia le dijo que no cedería a los compromisos o tratos de aquellos que buscaban eliminarlo. Al hacerlo, uno solo ayuda a cumplir con su agenda: uno se convierte en su agente en destruir lo que buscaban destruir. Su experiencia también le dijo que en el milenio anterior, grandes imperios más grandes que la Unión Soviética buscaron eliminar a la Nación Judía y habían fallado: habían perecido y el Pueblo Judío sobrevivido.

Un capítulo terminó, pero la historia continúa. El Rebe Anterior, dejó la Rusia Soviética poco después de esto, pero sus Jasidim, bajo el dolor de la muerte, continuaron con su trabajo y mantuvieron la llama del Idishkait viva y encendida. El Rebe primero se mudó a Riga, luego a Varsovia en donde experimentó los horrores Nazis. Finalmente se fue a EEUU.-. Él, y su futuro yerno y sucesor, inspirados por miles de hombres y mujeres jóvenes, muchos de ambientes seculares y asimilados, con su visión, propósito y liderazgo ayudaron a revitalizar a la condición Judía en todo el mundo luego de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto.

La Unión Soviética se desintegró, y la práctica y la enseñanza judía una vez más prosperaron. En la época de su sucesor, el Rebe, Rabí Menajem Mendel Schneeron, se crearon imperios que siguen creciendo, llegando a miles de miles de judíos en todo el mundo. Es realmente un “Imperio en donde el sol no se oculta nunca”, un imperio creado no por temor ni fuerza, sino por amor e iluminación, no con compromiso sino con compasión.

Al hacerlo, un nuevo mundo ha sido agregado al lenguaje inglés, y al léxico del mundo: Alcanzar. Traducido en muchos idiomas, connota amor, auto sacrificio, bondad y caridad.

Desafortunadamente, incluso con una perfecta retrospectiva, hay aquellos que no perciben la imagen con claridad. Constantemente buscan por encima de sus hombros para ver lo que el “mundo” dice. No pueden discernir la diferencia entre lo que es real, fantástico o falso. Comparando esto con la perspectiva de la Torá, la perspectiva del Rebe: Mirar siempre hacia adelante, mantén tus ojos firmes en el camino que llevan a la última meta, nunca desviándose a la izquierda ni a la derecha. Entonces, es adquirible e inminente. ¿Cuál es el camino correcto? ¡Examina los hechos! ¡Sé realista!

Por Ben Tzion Rader

Un amor proveniente de una relación de odio

En esta Parshá, leemos sobre Balak, el rey de Moab, quien está mortalmente asustado de los judíos que se encontraban acampando justo en el límite de su nación. La Nación Judía había logrado sin esfuerzo defenderse y conquistar las tierras adjuntas de los dos grandes reyes Amoritas, Sijón y Og, y Balak temía que su tierra fuera la siguiente. Así que mandó a llamar a Balaam, un brujo y profeta no judío, y lo contrató para maldecir a los inminentes invasores. Su plan fue contraproducente ya que Di-s transformó las maldiciones de Balaam en una cascada de elocuentes bendiciones.

Es interesante no obstante, que los temores de Balak no tuvieran fundamentos, y sus esfuerzos fueron en vano. Ya que él no sabía que Di-s había instruido a los judíos que “No provoquen una guerra con los Moabitas” (ya que Moab era un prometido como heredero para los descendientes de Lot). Ahora, mientras que no se le podía echar la culpa a Balak por no saber sobre este edicto Divino emitido a los judíos, Balaam, un profeta que “escuchó los dichos de DI-s y percibió los pensamientos del Altísimo” sabía sobre la neutralidad que debían mantener los judíos con los Moabitas.¿Por qué no le aconsejó a Balak: “Amigo, tu tranquilidad no debe ser perturbada; los Judíos no suponen ninguna amenaza”?

Es precisamente esta pregunta la que lleva al comentarista bíblico Rashi concluir con que “Balaam detestaba a los judíos más que Balak”. Balak odiaba a los judíos, pero por buenas razones; en su estimación, ellos presentaban una amenaza mortal para él y para sus ciudadanos. Balaam, por el otro lado, como muchos antisemitas en el correr de los siglos, odiaba a los judíos sin motivo alguno. Era un odio esencial que iba más allá de la razón, un odio que era cualitativamente mayor que el del Balak. Y como tal, aprovechó la oportunidad de maldecir a los judíos, aunque sabía muy bien que el temor de Balak era infundado.

Di-s no previno a Balaam de dirigirse a los judíos; ni siquiera reemplazó las maldiciones de Balaam con nuevas bendiciones. En vez de eso, Él “transformó la maldición en bendición”. Como explica el Talmud, las bendiciones de Balaam eran en verdad las mismas maldiciones que él intentaba pronunciar…pero ligeramente re fraseadas para transformarlas en bendiciones.

El transformar un odio lógico (del estilo de Balak) en amor, hará que ese amor también sea lógico; un amor basado y medido de acuerdo a las cualidades y valor del que es amado. Pero transformar un odio completamente infundado e ilógico en amor, traerá como resultado las bendiciones de Balaam: una efusión de amor infinito y esencial. Un amor que trasciende toda lógica y razón, el amor que Di-s alberga por cada uno y uno de Sus hijos.

No es sorprendente entonces, que las bendiciones de Balaam sean un vehículo para la profecía sobre la redención Mesiánica: “La veo, pero no ahora; la observo, pero no pronto. Una estrella (el Mashíaj) ha salido de Iaakov, (…)…e Israel triunfará”Ya que será durante la Era Mesiánica, que el amor esencial e infinito de Di-s por Su pueblo, como fue expresado en las bendiciones de Balaam, finalmente se manifestará”.

Por Naftali Silberberg