Parashá en síntesis: Ekev

La mitzvá de la lectura del Shemá, que debe hacerse dos veces al día, incluye tres preceptos fundamentales: creer en la unidad de Di-s y su poder sobre todo el universo, amar a Di-s como una condición necesaria para el cumplimiento de su voluntad y estudiar Torá.

 

El precepto de fijar la mezuzá en las puertas de las casas es un recordatorio de la unidad de Di-s y la vinculación con Él, al salir y entrar de la casa. La recompensa de larga vida para la persona y sus hijos es expresada enseguida después de la anunciación, tal como sucede con la mitzvá de honrar a los padres.

 

Nuestros Sabios dicen que cuando una persona fija una mezuzá a la entrada de su casa Di-s protege ese hogar. Esa protección no es una recompensa por haber cumplido el precepto, sino que es parte integral de la mitzvá y  resultado de la misma.



La parte más importante de la mezuzá no es el estuche exterior, que puede tener cualquier forma, si no el pergamino que está en su interior, sobre el cual un escriba especializado plasma a mano los párrafos de Shemá Israel y Vehayá.

 

El pergamino debe derivar de un animal kasher, no se puede hacer correcciones ni tachaduras. Cada palabra debe ser escrita con la misma secuencia en la que aparece en la Torá. Existen 4.649 leyes que deben seguirse para la escritura de cada mezuzá.

 

Cada una contiene 22 líneas y 713 letras, que deben estar perfectas para que la mezuzá sea considerada kasher. Su escritura demora de dos a cinco horas, dependiendo del escriba. Cada letra posee las especificaciones de cómo debe ser escrita y la parte más difícil es escribir con líneas finas las coronas que llevan algunas letras.

 

El equivalente numérico de la palabra hebrea mezuzá es el mismo (65) valor numérico de uno de los nombres de Di-s, A-do-nai, cuya acepción es “Amo del Universo”. Al cumplir la mitzvá, lo reconocemos como tal.

 

Arregladas en orden diferente, las letras de la palabra mezuzá forman las palabras zaz mavet, que significa “la muerte se fue”: la mezuzá aleja de la muerte, la tristeza y la depresión.

 

En el reverso del pergamino aparece el nombre divino Sha-day, que también es acróstico de las palabras en hebreo Shomer Daltot Israel (Guardián de las Puertas de Israel)

La mezuzot deben ser revisadas por lo menos 2 veces en un período de siete años. Se acostumbra hacerlo en el mes de Elul, para mostrarle a Di-s la diligencia que tenemos en el cumplimiento de sus preceptos, antes de las festividades solemnes.

 

En esta parashá, Moshé transmite al pueblo las bendiciones que tendrá en este mundo si cumplen las ordenanzas y los preceptos que Di-s le ordenó como pueblo elegido. Entre ellos se pueden mencionar la bendición al fruto del vientre y el fruto de la tierra, al trigo, al mosto y al aceite, así como la eliminación de las enfermedades, de la esterilidad y el dominio de los países que los adversan. También les explica que la mayor recompensa por el cumplimiento de mitzvot no se da en este mundo, que es tan sólo la antesala del mundo venidero, donde se da el máximo del deleite espiritual.

 

La Torá ordena recitar Birkat Hamazón, la mitzvá de bendecir a Di-s después de haber comido pan. Esta bendición está compuesta de cuatro partes: Birkat Hazan (la bendición a Quien alimenta a todos los seres), instituida por Moshé cuando se recibió el maná; Birkat Ha`aretz (bendición sobre la Tierra), introducida por Ioshúa cuando tuvo el mérito junto con el pueblo de entrar a la tierra prometida; Birkat Ierushalaim (la bendición por la paz en Jerusalén) establecida por los reyes David y Shlomó (después de la destrucción del Templo se pide por su pronta recupera reconstrucción), y Hatov Vehametiv (la bendición por Quien es bondadoso). añadida por los Sabios para conmemorar el milagro ocurrido en relación a la revuelta de Bar Cojba, después de la destrucción del Segundo Templo.

La parashá finaliza con el enunciado de dos preceptos: amar al guer tzedek, el que se convierte el judaísmo por justas razones y desinteresadamente, y el precepto de rezar, que es considerado como el servicio del corazón, la forma de acercarse a Di-s y elevarse espiritualmente.



Mordejai y su mentor, Rabi Levi Itzjak

Frecuentaba la casa del Gran Rabino de la ciudad, Rabi Levi Itzjak Schneerson.

Mordejai era uno de los más brillantes estudiantes en la escuela secundaria. Sus pares y maestros advirtieron que era un judío observante y lo atormentaban. En cada conversación, sus maestros mencionaban lo fútil de la religión. Pero Mordejai permanecía firme en su observancia. Mordejai no estaba sólo en sus dificultades, pues su mentor, Rabi Levi Itzjak, lo apoyaba y animaba.

Aunque Rabi Levi Itzjak era el rabino oficial de la comunidad, el regimen comunista no le permitía  mantener una discusión de Torá con la gente, ni tampoco influir en los jóvenes para seguir los Preceptos. Pero esto no lo detuvo. Usó cada oportunidad para hablar al público sobre fortalecer y conservar el Judaísmo, aunque hubiera delatores presentes.

 

Cuando Mordejai completó la secundaria, decidió asistir a la universidad, pero no fue aceptado.

No podía entender por qué, pues sus calificaciones eran excelentes.

Habló con el rector de la universidad, y éste le dijo: “Ve a preguntarle a Schneerson, nosotros no podemos ayudarte.” Finalmente, Mordejai fue aceptado, pero lo enviaron a una granja donde los estudiantes trabajaban y estudiaban. Mordejai seguía en contacto con Rabi Levi Itzjak.

 

Los estudiantes iban a la ciudad para comprar suministros para la granja. Todos aprovechaban la oportunidad para vender sus productos y ganar dinero. Pero Mordejai usaba sus visitas de otra manera. Indagaba sobre los judíos de la ciudad, y verificaba qué artículos religiosos les faltaban. Cada vez que iba allí, llevaba su bolso lleno de Mezuzot, Tzitzit y Libros de Oración. Los distribuía de acuerdo a las instrucciones de Rabi Levi Itzjak. Todo en secreto.

Cada día Mordejai se ponía sus Tefilín. Mientras los demás dormían, salía furtivamente a los campos. Allí, entre los tallos de maíz, rezaba rápidamente.

 

Todo fue bien hasta que una tarde de Janucá, un inspector judío llegó al lugar, y descubrió velas ardiendo. Al otro día Mordejai fue enviado a casa. Allí continuó estudiando Torá y observando las mitzvot. También visitaba la casa de Rabi Levi Itzjak. 

Un día de verano, Mordejai fue a nadar al mar, y nunca volvió…

El rector de la universidad quería hacer el entierro por cuenta del gobierno. Preguntaron a la hermana de Mordejai, una comunista declarada con una importante posición gubernamental. Ella se excusó diciendo que sus padres eran tradicionales y no podía intervenir. Luego fue deprisa a lo de Rabi Levi Itzjak y le dijo: “La voluntad de Mordejai es su voluntad, lo que usted diga, haremos”.

 

El entierro fue de acuerdo a la ley judía. La gente acudió de todas las puntas de la ciudad. La universidad envió a estudiantes y profesores al entierro. Rabi Levi Itzjak empezó su discurso: “Mordejai, en su corta vida, nos mostró el camino. No temió de lo que sus amigos o el gobierno dijeran. No prestó atención a quienes buscaron dañarlo. Mordejai resistió por su fe y observancia”

La muchedumbre estaba muy agitada por las palabras del Rabino. Se sorprendieron al oír del sacrificio de Mordejai para distribuir artículos religiosos, y cómo oraba en secreto entre los tallos de maíz. El rabino los instó a seguir el camino de Mordejai y no olvidarse de su Padre Celestial.

 

Cuando Rabi Levi Itzjak concluyó, todos estaban asustados porque el Rabino se atrevió a hablar así, ignorando a las autoridades y sus amenazas. Tres años después, en 1939, fue arrestado, torturado, y desterrado.

Rabi Levi Itzjak falleció en el exilio. Pero nunca lograron quebrar el espíritu del gran hombre que fue el padre del Lubavitcher Rebe.

 

(Publicación de ufaratzta) de “Em BeIsrael”




Rabí Leví Itzjak Schneerson (1878-1944)

Este 20 de Av (29 julio de 2021), se cumplen 77 años del fallecimiento de Rabí Levi Itzjak Schneerson, padre del Rebe de Lubavitch.

Rabí Leví Itzjak Schneerson nació el 18 de Nisan en la ciudad de Podrovna (cerca de Gomel). Hijo de Rabí Baruj Shneur y la Rebetzn Zelda Rajel Schneerson. Su tatarabuelo fue el tercer Rebe de Jabad, Rabí Menajem Mendl de Lubavitch, conocido como el Tzemaj Tzedek.

En el año 1900, Rabí Leví Itzjak contrajo matrimonio con la Rebetzn Jana Yanovski, hija de Rabí Meir Shlomo, quien fue el Rabino de la ciudad rusa de Nikolayiev. En 1902, nació su hijo mayor, Menajem Mendl, quien luego se convertiría en el Rebe de Lubavitch.

Rabí Leví Itzjak vivió en Nikolaiyev hasta el 1909, para luego ser designado Rabino de Yekatrinoslav (hoy, Dnipro Ucraniak). En 1939 fue arrestado por el régimen comunista por su valiente postura frente al Gobierno de querer erradicar enseñanza y práctica judía en la Rusia Soviética. Luego de un poco más de un año de tortura e interrogatorios en las terribles prisiones de Stalin, fue sentenciado a exilio en el interior de Rusia, donde falleció en el 20 de Av 1944.

¿Quién compuso la bendición para después de las comidas?

La obligación de expresar gratitud a Di-s luego de comer una comida, está escrita claramente en la Torá: “y vas a comer y serás saciado, y deberás bendecir a Di-s, tu Di-s, por la buena tierra que El te ha dado”.

Los Sabios Talmúdicos han sacado la conclusión de este versículo que la alabanza debe contener tres componentes. Debe incluir gratitud a Di-s por:
1- La comida que han consumido
2- La Tierra Santa
3- Jerusalém

Por lo tanto, estas tres bendiciones de Alabanza son una obligación bíblica. Sin embargo, originalmente, cada persona redactó esas bendiciones de la forma que ellos vieron que quedaba bien. No había un texto estándar.

La estructura, es decir, los conceptos generales que deben incluir, fueron añadidos a las primeras tres bendiciones en etapas:
– La primera vez que el Maná cayo del cielo, Moisés desarrolló la primera bendición, agradeciéndole a Di-s por el sustento.
– Cuando el Pueblo Judío entró a Israel, Ieoshúa estructuró la segunda bendición, agradeciéndole a Di-s por la Tierra.
– Cuando el Rey David fue coronado en Jerusalém, compuso el esquema básico de la tercera bendición, agradeciéndole a Di-s por Jerusalém. Cuando la construcción del Primer Templo fue completada, el Rey Shlomó agregó a esta bendición la mención del Templo, la joya de la corona de Jerusalém.
Cuando los hombres de la Gran Asamblea instituyeron un texto de plegaria estándar, lo hicieron también con la bendición para después de las comidas. Ellos desarrollaron un texto básico para estas tres bendiciones, que es el que usamos hasta hoy en día.

La cuarta y última bendición es totalmente rabínica y fue instituida (estructura y texto) por el Sanhedrín en la ciudad de Yavne en el año 3908 (148 AEC). Esta bendición, alabando a Di-s por ser “bueno y benéfico” fue instituida para conmemorar el tremendo milagro que ocurrió cuando los Romanos permitieron enterrar a los fallecidos de Beitar.

Por: Rab Naftali Silberberg

Birkat HaMazón, el agradecimiento después de las comidas

“La Reina del Shabat vendrá realmente hasta India”? preguntó la pequeña Miriam de seis años, con sus ojos profundos y jubilosos llenos de preguntas…

“Si tenemos todo listo para ella, seguramente vendrá”, contesté esperanzadamente. Empezamos a hacer jalá, amasando la masa en la mesa de madera. Miriam quiere hacer el trenzado, y ella es la que se acuerda de separar una porción para Di-s. Ella trenza una jalá chiquita para su muñeca y me cuenta que Di-s tomará todos los pedazos de jalá y los convertirá en una gran jalá para la comida de Shabat de los ángeles. Las llevamos afuera bajo el sol abrasador de nuestro prolongado verano indio – esperando al Monzón, rezando para que venga pronto este año y se lleve el hambre. Todos estamos ansiosos.

Después de la cena siento una gran necesidad de decir el Birkat HaMazón (agradecimiento después de las comidas). El Birkat HaMazón siempre me había parecido muy engorroso hasta que llegué a la India. Desde ese momento, la experiencia de estar satisfecha después de una comida siempre me produce un sentimiento de culpa, consciente de los millones que viven aquí y nunca están llenos. Parecía requerir algún acto de voluntad en mi parte para expiar esta culpa, y la idea de elevar cada comida a lo sagrado, naturalmente me hizo pensar en el Birkat HaMazón, que asumió una nueva y trascendental importancia en el contexto de mi vida aquí.

Aun así, todavía no estaba satisfecho de cómo empieza con la alabanza “Quien sostiene y nutre a todas Sus creaciones” con el regalo del alimento, y llevando la súplica hacia el cuidado especial para la Casa de Israel. Mientras rezo, sé que todo no está ni mantenido ni nutrido aquí, donde yo como furtivamente puertas adentro. Sé que la rica abundancia rica de G-d permanece atada herméticamente a los puños de unos pocos, mientras el manso y callado sufre y no se atreve a hacer ninguna pregunta.

Anhelo que “Tu Pueblo” extienda su mano e invite en su plegaria a los niños valientes y silenciosos de la India que viven en la miseria perpetua y desesperada desde su nacimiento hasta la muerte y nunca se llenan de comida. Sé que Di-s no tiene la culpa, y no hay ninguna razón para dejar de alabarlo. Así que yo expío mi culpa en la plegaria, y esto me lleva a un nuevo tipo de inquietud persistente.

En los últimos días, empecé a dar las pocas sobras de pan a los mendigos, envolviéndolos meticulosamente en plástico y depositándolas con cierta incertidumbre en manos siempre extendidas que me siguen cada día por todas partes. El mendigo elegido siempre se confunde y se asoma dudoso a través del plástico. Yo me voy rápido y luego volteo para verlo partir un pedazo y masticarlo, primero con vacilación y luego con obvio deleite. La alegría que me envuelve cuando miro a una mujer u hombre con harapos y hambriento comer mi pan es un regalo indescriptible, y yo recibo infinitamente mucho más de lo que doy. En cierto sentido, yo soy el mendigo y él el dador…

Después del desayuno leemos la porción de la semana en mi gran Torá y en la brillante Biblia coloreada para niños de Miriam. Le leo sobre el milagro del maná. Ella está encantada pero ligeramente confundida por qué Di-s no ha enviado algo de maná aquí para los niños hambrientos de la India. Sigo leyendo, y el problema del hambre y el pan me siguen incluso hasta aquí. Me atormenta dondequiera que me mueva. Nos enseñan que en el cruce del Mar Rojo incluso la sirvienta más humilde vio la Presencia Divina más claramente que el más grande de los profetas que vinieron después. Sin embargo, vemos que unos días de sed y hambre casi hacen olvidar a las personas lo que habían presenciado. “Mejor ser esclavos en Egipto que perecer aquí en el desierto por falta de comida”, clamaban de hambre “los elegidos”. ¿Qué esperanza hay para nosotros?, me pregunto, ¿hay alguien que pueda ayudarme a través de este laberinto de oscuros pensamientos?

Esa noche, cuando Miriam vino a anunciarme que había encontrado las tres primeras estrellas, yo hice Havdalá para los niños y para mí. Mientras titubeante cantaba las antiguas palabras de la bendición que separa el séptimo día del resto de los días, nuestro Shabat llegaba calladamente a su fin. La dulces y preciosas hierbas de Modiin, apresuradamente empacadas por mi amiga Emuna, pero todavía frescas, nos unió con otros judíos lejos de aquí.

La promesa del Mashiaj estaba alrededor de nosotros. Emergió con la urgencia particular como el incienso de sándalo que lanza su fuerte y profunda fragancia, a través de nuestra casa pequeña y a través de las ventanas abiertas, hasta que se funde con la profusión alegre del jazmín y el aire de tristeza que se expande como una manta andrajosa, estrellada sobre nuestro pueblo del sur indio, llevándonos hacia otra semana de lucha y esperanza.

La inminente venida del Mashiaj se ha vuelto muy real para mí desde que vine a la India. Lo que una vez fue símbolo de un adorno poético un concepto religioso, se ha transformado en una real espera, con la fe perfecta en un evento inminente. Parecía bastante natural e inevitable que la redención viniera de algún modo, algún día, aquí, donde tanto se la necesita.

Estoy llena de admiración y sorprendida del callado sufrimiento; las masas sumisas de la India que continúan sus febriles vidas sin pensar en alguna esperanza, alguna vindicación. La alarma y el desánimo por lo que veía aquí, había crecido en mí hasta que se volvió un lamento urgente y doloroso de anhelo del Mashiaj para que llegue y transforme la interminable miseria y oscuridad, en luz y alegría.

Cada vez con más las palabras de Maimónides surgen de mis labios: ““Creo con fe perfecta en la venida del Mashiaj” y más fuertemente, “y aún si él tardara en venir, a pesar de ello, cada día continuaré esperándolo cada día”.

Wendy Dickstein

Las pequeñas cosas

Esta porción semanal de la Torá, comienza con la oración: “Vehaiá ekev tishemún”. La traducción literal es: “Por haber oído estos mandamientos” (serán meritorios de las bendiciones que la Torá va a enumerar). 

La palabra Ekev, también puede se traducida como “talón”. El comentarista Rashi, explica que el versículo alude a los mandamientos más “livianos”, las mitzvot aparentemente menos importantes que la gente tiende a “pisotear con el talón”. El tipo de cosas que se las dejan de lado. Todos conocemos los mandamientos “mayores”, como ser, cumplir con el Kasher, ayunar en Iom Kipur, etc. ¿Qué hay de los detalles menores? ¿Somos tan cuidadosos? 

Esta idea se aplica en todos los aspectos de nuestras vidas. Al niño más tímido, ¿Lo ignoramos con más facilidad precisamente porque es tímido y callado? ¿Qué sucede con las campañas de millones de dólares por diferentes causas? Es muy bueno que algunas causas llamen tanto la atención, pero ¿Qué sucede con las causas que nadie oye ni se entera? ¿Las “pequeñas” cosas se dejan de lado? 

Eso es claramente inmoral e incorrecto. Por el otro lado, preciso hacer una llamada personal, seguramente a nadie le va a importar. Son solamente unos pesos más, ¿verdad? ¿Estamos aprovechándonos de alguien más, incluso de manera aparentemente insignificante? 

Luego está mi relación con Di-s, mi comportamiento como Judío, lleno de grandes expectativas en todos los aspectos de mi vida. Obviamente nunca voy a hacer algo realmente terrible, pero qué sucede con los “pequeños detalles”? ¿Son tan importantes para mí? 

Estos, y otros muchos ejemplos más, nos vienen a la mente todos los días, en la casa y en el trabajo, en nuestros negocios, y tratos financieros y personales. Es muy sencillo racionalizar y justificar una violación a pequeña escala de nuestros principios, mucho más que una violación “mayor”. 

Por supuesto, un número muy grande de pequeñas cantidades suman una cantidad mucho mayor, incluso si son aparentemente insignificantes por sí mismas. Pero hay también una razón adicional de por qué los “pequeños detalles” son tan importantes. Una persona tiene dos inclinaciones: la “buena inclinación” y la “mala inclinación”. (Ietzer Tov y Ietzer Hará). Esas dos voces internas que claman nuestra atención. La mala inclinación es muy pícara y lista. No viene a la persona y dice: “Ve, roba un banco”, o cosas similares. ¿Por qué no? Porque sabe que ninguna persona decente se sentirá tentado ante dicha sugerencia. Así que, viene a la persona y le sugiere una idea mucho más razonable: ¿Por qué no cobrar un par de pesos más? Después de todo, has trabajado duro, te mereces que te paguen mejor, ¿No es así? Una vez que caemos en la tentación, nuestra resistencia se ha ablandado, y será mucho más fácil enfrascarnos en un comportamiento cada vez peor, hasta que nos encontramos cayendo en una gran escala de violaciones a nuestros principios. 

Es por esto, que las cosas aparentemente pequeñas son tan importantes, no debeos dejarnos llevar por las pequeñas tentaciones o correrlas a un lado. Al sobreponernos a las prohibiciones aparentemente mínimas, evitamos dejarnos llevar por el camino que trae a las más grandes transgresiones, y podemos mantenernos firmes a nuestros principios. 

No nos olvidemos de las pequeñas cosas

Encontrando tu Fortuna

Hasta hace poco, él había sido el hombre más rico de la ciudad, pero la rueda de la fortuna lo llevó a convertirse en un mendigo, sin dejar rastros de su antigua fortuna y riqueza.

Más terrible que la pérdida de sus lujos, y de la vida anterior que tanto había disfrutado, era su imagen pública. Se había acostumbrado tanto a la forma diferente en la que todos lo trataban. Había sido tan placentero sentirse bienvenido por todos, y tratado con el mayor de los respetos. Había disfrutado de poder ofrecer opinión en cada cosa y añoraba terriblemente la habilidad de poder ganarse la opinión pública con solo algunas palabras bien elegidas.

Antes, había pensado que su consejo era valorado independientemente, pero ahora, que había sido relegado a acatar órdenes, estaba forzado a mirar a otros disfrutar de la adulación que alguna vez le había correspondido a él.

¡Pero ahora estaba volviendo! Había enfrentado la tormenta, y re invertido el capital, y con algunos golpes de suerte, volvió a lo que era antes. No sólo había vuelto a ser rico, sino que además, le había vuelto la sabiduría.

Le consultaban frecuentemente, y la gente lo aplaudía por su perspicacia e inteligencia. Todos iban a pedirle sus consejos, y le felicitaban por su disposición de querer compartir.

La única persona que no se dejó llevar, era el magnate mismo. Muy frecuentemente se oía recalcándose a sí mismo, acerca de lo agradecido que estaba por el breve período que se encontró en “la sombra”, para que poder ver quienes eran sus verdaderos amigos y cual era la estima social verdadera de sus opiniones y pensamientos.

¿No es extraño que cuando alguien es acaudalado, automáticamente se le atribuyen muchas otras cualidades? ¿Por qué asumirías lógicamente que los subastitas por ejemplo, tienen un gran aprecio por el arte o que pueden confiarse para decidir la política pública? No todos los financieros son gigantes intelectuales. La adquisición de dinero demanda ciertos tipos de habilidades y dotes, y esto no necesariamente se transporta a otras disciplinas.

La Torá nos advierte acerca de desarrollar una visión equivocada de la realidad.

Sé cuidadoso en no olvidar a Di-s y en faltar en cumplir Sus mandamientos…Debes comer y saciarte, construir buenas casas y morar en ellas. Al crecer tu rebaño, tu oro y tu plata y todo lo que posees, tu corazón puede volverse arrogante y puedes olvidarte de Di-s. (Deuteronomio 8:11-13)

Una lección permanente para todos sobre los peligros del lujo y la riqueza, aunque codificada en las palabras, y se puede leer en el mensaje sobre cómo relacionarnos con la riqueza del otro.

Sólo porque una persona posea casas, oro y plata, no hay que asumir que todo lo demás crecerá también. Mantén las cosas en perspectiva, la riqueza no confiere legitimidad intelectual. En el Judaísmo, la sabiduría es atribuida tradicionalmente a aquellos que estudian Torá. Los eruditos son nuestra verdadera aristocracia y el rol del hombre rico es mantener al estudio de la Torá y ayudar al funcionamiento de la sociedad.

La riqueza puede ser un desafío para aquellos que fueron bendecidos con ella. Recuerda siempre quiénes son tus verdaderos amigos. El dinero va y viene, pero la personalidad dura para siempre. Si te olvidas de este recordatorio, corres el riesgo de volverte arrogante y desagradecido.

El desafío para el resto de la sociedad es aceptar y honrar a un hombre de manera proporcional a su intrínseco valor, no a su balance bancario. Estamos orgullosos de los valores de nuestra Torá y nos sostenemos en ellos, a pesar de todo. Nunca debemos olvidar que Di-s es Quien gobierna el mundo y que debemos responder solamente a Él.

Por Elisha Greenbaum

“Aventura en el Templo. Un viaje al pasado”, una experiencia innovadora para disfrutar en familia sin bajar del auto

Desde el 19 de julio ya se puede vivenciar una propuesta recreativa única, presencial e interactiva, sin bajar del auto. Llegó Aventura en el Templo, un proyecto original que invita a recorrer, desde la seguridad y comodidad del vehículo de cada familia, el Segundo Templo de Jerusalem, para descubrir los encantos de este lugar histórico y sagrado. El espectáculo, novedoso en su formato, cuenta con cuatro impactantes escenarios, más de 25 artistas en escena que recibirán a los visitantes con historias que harán reír y emocionar, pantallas, sombras, efectos lumínicos, juegos interactivos y música. Toda la información puede encontrarse en aventuratemplo.com 

El auto familiar cruzará un túnel del tiempo al ingresar en el circuito que recorre los secretos del imponente Segundo Templo de Jerusalem, construido 3 siglos antes de la era común. Anfitriones y guardianes presentarán con humor y picardía los objetos más preciados, sus enormes estructuras, sus patios y puertas mientras esperan la llegada de una visita muy importante e inquietante.

La propuesta es para todas las edades y se desarrollará en el Pabellón Azul de La Rural, con ingreso por Juncal 4431, de domingo a jueves, hasta el 1° de agosto, de 15 a 20 horas. La duración de cada experiencia es de aproximadamente 45 minutos y el valor de la entrada, que ya está disponible en allaccess.com.ar, es de $1500 por auto. Todos están invitados a sumergirse en este enriquecedor viaje en el tiempo, el espacio y las culturas. 

 

Expresando la unidad: La plegaria del Shemá

La plegaria judía más famosa, es el Shemá.
Es una mitzvá (precepto) decir el Shemá por la mañana y en la noche. También figura un par de veces más en el Libro de Rezos. Además del recitado del Shemá en la plegaria de la noche, también se lo recita antes de irse a dormir. Es uno de los primeros textos judaicos que se le enseña al niño, y también es pronunciado cuando una persona finalmente, deja este mundo.

La frase central en la primera línea del Shemá es “Di-s es Uno”. El Talmud habla sobre “alargar” la manera en la que uno dice “Uno”: “Ejad”. Quien alarga la palabra “Ejad”, entonces sus días y años también se alargarán. Las enseñanzas Jasídicas explican, que “alargar”, significa pensar y meditar el significado interno del mundo. La idea de “Di-s es Uno” significa que no solo hay un Di-s, sino que Di-s y toda la creación son una cosa. No hay nada aparte de Di-s. Nada existe fuera de Él; cada cosa que percibimos, cada partícula de existencia, no es sino una manifestación de Di-s.

Por este motivo, cualquier cosa en el Universo está totalmente dependiente de Di-s en cada momento. Di-s creó el Universo hace mucho tiempo, pero también lo mantiene existiendo continuamente. Los Sabios hablan sobre una energía que emana de la esencia infinita de Di-s, que hace que el Universo exista. Si Él cesa de dar esta fuerza viviente al mundo, dejaría de existir. Maimónides dice: Di-s puede existir sin el mundo, pero el mundo no puede existir sin Di-s. Con este concepto en mente, es que uno declara el Shemá con todo su ser.

*Unidad*
Las letras Hebreas tienen un valor numérico, que nos ayuda a comprender el significado de la Torá y de sus plegarias.
La palabra “Uno” en el Shemá, “Ejad”, se forma con tres letras: Alef, Jet, Daled.
Alef, que tiene el valor numérico de “uno”, se refiere a Di-s Mismo. Jet, cuyo valor numérico es “ocho”, se refiere a los siete cielos y la tierra, o sea, “arriba” y “abajo”, el plano vertical, e incluyendo todas las dimensiones espirituales. La tercer letra es Daled, cuyo valor numérico es “cuatro”, que denota las cuatro direcciones del plano horizontal: norte, sur, este, oeste.

Ahora podemos entender lo que quiere decir el Talmud al decir “alargar” la manera en la que decimos “Ejad”. Significa, pensar sobre el significado del mundo: que el mundo y todas sus dimensiones, ya sea la física y la espiritual, y el mundo entero y el Universo físico entero, todo es una expresión de la unidad infinita de Di-s.
El pueblo Judío en sí mismo es descrito como “Ejad”, “Una nación en el mundo”. Esto implica, no solo que somos únicos en el mundo, sino que somos una nación que comunica a toda la humanidad el concepto de la unidad de Di-s. Más aún, al mantener los mandamientos de Di-s en nuestra vida diaria, traemos la Unidad Divina a este mundo, dentro de cada detalle de nuestra existencia física. Como dice el Talmud, Di-s nos premia otorgándonos largos y plenos días y años.

Por Tali Loewenthal

¿Por qué honramos a nuestros padres?

Esta Mitzvá tiene tanto peso que es uno de los Diez Mandamientos. La importancia de honrar a los padres es enfatizada por el hecho que es el número cinco de éstos.

Como muchos saben los Diez Mandamientos fueron dados en dos tablas con cinco mandamientos en cada una. La primera fue reservada para aquellas leyes que tienen que ver con la relación entre la persona y Di-s, mientras que la segunda tabla se ocupa de las leyes que gobiernan la interacción humana. Los Sabios notan que incluir el mandamiento de honrar a los padres en la primera tabla nos muestra su importancia: Se trata de un aspecto tan fundamental  de nuestra existencia que sólo mediante el cumplimiento de esta ley, podemos apreciar plenamente nuestra relación con el Todopoderoso.

Los 10 Mandamientos son recordados en la Torá dos veces. La primera aparece en Itró y la segunda en Vaetjanán. Cuando aparecen por segunda vez, las palabras cambian un poco, por ejemplo: las palabras “El Eterno, tu Di-s, te ha ordenado “se añaden. Las palabras adicionales subrayan el hecho de que, aunque tenemos una tendencia natural a honrar a nuestros padres, esta tendencia puede disminuir dependiendo de las circunstancias. Sin embargo, cuando se nos recuerda que esto es una orden directa de Di-s, nos hace entender que el cumplimiento de esta obligación no tiene nada que ver con nuestros sentimientos o experiencias personales. En cambio, la idea se ve reforzada a honrar a nuestros padres, no sólo por nuestros sentimientos naturales, sino porque el “Comandante en Jefe” ha ordenado así.

Esta ley en particular se remonta a un tema recurrente. La filosofía judía afirma que hay tres socios en la creación de una nueva vida, y estos son Di-s, la madre y el padre. Estamos obligados a ver a nuestros padres, no sólo con amor, pero con respeto también. Colocamos a nuestros padres sobre un pedestal y los mantenemos allí.

Esta filosofía nos recuerda un componente crítico en la fe judía. En contraste directo con el punto de vista secular, entendemos que cuanto más atrás vamos en la historia judía, mayores nuestros predecesores se consideran. Es cierto que pudimos avanzar en el campo del conocimiento secular, pero cuando se trata de la esfera de lo espiritual nos palidecemos en comparación a aquellos que vinieron antes que nosotros. Nosotros los Judíos también sabemos que aquellos que se destacan en el ámbito espiritual son nuestro modelo a seguir y los “superhéroes” de cualquier Judío.

Como Rabino, recibo muy frecuentemente la pregunta: “¿Festeja el día del padre o de la madre?”. A esto yo respondo: “En el Judaísmo, cada día debemos honrar y apreciar a nuestros padres”

Son por estas razones que cada uno de nosotros debemos esforzarnos para honrar verdaderamente a nuestros padres. Eso significa que debemos hacer un esfuerzo activo para cuidar de sus necesidades (tanto física como espiritual), así como tratarlos con el máximo respeto. No es sólo una cosa agradable o sensata de hacer, sino que es un mandamiento directo de Di-s!

Por Yerujem Eilfort